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VI CONGRESO AUDEPP - X CONGRESO FLAPPSIP

Figuras actuales de la violencia. Retos al psicoanálisis latinoamericano.

Del discurso materno a la palabra de un niño

Psicoanálisis en el Hospital Público

Lic. Ana María López1


Llega un momento en que es necesario abandonar las ropas usadas ya que tienen la forma de nuestro cuerpo y olvidar los caminos que nos llevan siempre a los mismos lugares. Es el momento de la travesía. Y si no osamos emprenderla, nos habremos quedado para siempre al margen de nosotros mismos.”

Fernando Pessoa
Un interrogante que circuló con fuerza entre los psicoanalistas durante mucho tiempo fue la pregunta acerca de si era posible el ejercicio del psicoanálisis en el Hospital Público. Así formulado planteaba una antinomia entre lo posible y lo imposible. Tal vez era impensable para algunos la práctica psicoanalítica por fuera del ámbito privado. Hoy el lugar de esta práctica es indiscutible y su expansión dio lugar entre otros, a la articulación entre el Psicoanálisis y el Trabajo Comunitario como también a la publicación de una revista Psicoanálisis y Hospital .Este lugar del Psicoanálisis excedentario respecto al consultorio fue anticipado por Freud en Los caminos de la Terapia Psicoanalítica .El hacerse lugar no fue sin costos, basta recordar una de las anécdotas transmitida por el Dr. Mauricio Goldemberg pionero del psicoanálisis en el Hospital Público en nuestro país. Contaba las resistencias con las que se encontraban los profesionales de la salud mental dentro del Hospital Público y las dificultades que tuvieron que sortear para trabajar en ese ámbito. Nos recordaba en una charla que al no tener consultorio, los profesionales atendían a los pacientes en los autos. Así era al comienzo hasta llegar a crear el Servicio de Psicopatología, allá al fondo, pegado a Anatomía Patológica , como fue el caso del Hospital donde trabajé hasta hace pocos años .

Esta presentación intenta dar cuenta de una experiencia hospitalaria de trabajo psicoanalítico con un niño que por su complejidad requirió del diálogo y de la intervención de otras instancias como la escuela y el ámbito judicial. Como analista fui convocada a una situación inédita hasta ese momento para mí como fue la entrega de la historia clínica del paciente en una entrevista con un fiscal y la cita a una audiencia para dar testimonio de mi trabajo ante tres jueces.

Seleccioné este material por la resonancia que tuvieron en mí los relatos de mi paciente a quien llamaré Lionel. Me sentí muy afectada por lo con-movedor de los mismos y también sentí el peso de las presiones a las que me ví sometida durante mi trabajo.

Estas respuestas emocionales las pienso como efecto de los desafíos que la clínica del Hospital nos ofrece interpelando saberes instituidos.

Dar cuenta de la transformación en el proceso de subjetivación de un niño es uno de los propósitos que inspiran esta presentación. Entiendo a esta transformación como producto del trabajo analítico, haciendo lugar a la vigencia de una práctica que se extiende más allá del consultorio en las Instituciones Hospitalarias y produce un trabajo intersectorial en este caso atravesando los Sectores de Educación y el Judicial.

¿De qué estamos hechos los psicoanalistas? ¿De lo que estudiamos? ¿De nuestras teorías? ¿De nuestras historias de vida? ¿De nuestras experiencias como pacientes? De nuestras prácticas? Considero en este último sentido, que el paso por el Hospital deja marca en el analista.

Marca como aquello ligado a lo sensible…siguiendo a Silvia Duschatzky: “aquello que toca la sensibilidad para habitar situaciones clínicas con capacidad de aún con angustia poder leer la potencialidad que en cada caso se despliega.”

Al trabajo en el ámbito hospitalario se lo denomina “de trinchera”, trabajo de laboratorio. Me gusta recordarlo como una “usina de conocimiento”. Exige salirse de la zona de confort dada por la soledad del consultorio, lugar acotado cuyo funcionamiento nos resulta muchas veces conocido por nuestro campo representacional ya que forma parte de nuestra cuenta psíquica.

¿Qué hacer frente a aquellas situaciones clínicas que no nos permiten operar sólo con nuestra caja de herramientas? o dicho de otro modo: donde nuestra herramienta resulta insuficiente? La apuesta es estar abiertos al dislocamiento de creencias y de modalidades de estar en el mundo. Frente a la caída de los referentes lo que queda es estar disponibles para habitar el desconcierto y la perplejidad. Algunos colegas para las situaciones extremas de violencia usan la denominación: Clínica ante la Indignación2.

Cuando hablamos de clínica ante la indignación podemos pensarla en sus dos vertientes. Desde el sentimiento de indignación que nos despiertan estas situaciones clínicas o desde la ausencia de una vida digna, garantizada por la buena alimentación, la ternura, los cuidados, condiciones necesarias para alcanzar la integridad en la s alud de nuestros pacientes.

El caso que presentaré es el de un niño “desnutrido afectivamente” sustraído de la mirada materna. La denuncia de abuso sexual que desencadena la consulta está más del lado de una venganza que de la protección a un niño y encubre otras formas de abuso.



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