Sanidad 2009 ministerio de sanidad y política social enfermedad de Chagas en personas procedentes de latinoamérica residentes en España sanidad 2009


Tabla 10.  Motivo de consulta de los pacientes diagnosticados de infección por



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Tabla 10.  Motivo de consulta de los pacientes diagnosticados de infección por 

T. cruzi en la UMT 

Número de pacientes 

Porcentaje (%) 

Iniciativa propia 

66 

33,7 


Reclutamiento activo 

50 


25,5 

Remitido centro de transfusiones 

10 

5,1 


Remitido Atención Primaria 

26 


13,3 

Remitido otros centros 

37 

18,9 


Otro motivo diferente a la enfermedad 

3,5 



de Chagas 

Total 196 

100 

28 


SANIDAD 


IV. Clínica  

Los síndromes clínicos de la infección aguda por T. cruzi y de la enfermedad 

de Chagas crónica son muy diferentes. El primer caso se debe al primer 

encuentro del huésped con el parásito, mientras que en la fase crónica se 

producen una serie de secuelas a largo plazo. 

IV.1. Fase aguda 

La enfermedad chagásica aguda puede ocurrir a cualquier edad, pero 

la mayoría de los casos ocurre en niños menores de 12 años, con mayor 

frecuencia entre el primero y los cinco primeros años de vida. Sólo una 

pequeña proporción de infecciones agudas se reconocen como tal, debido 

fundamentalmente a la levedad y a lo inespecífico de los síntomas, pero 

también debido a la falta de acceso a asistencia médica. 

En el caso de la transmisión vectorial, la fase aguda aparece entre los 

5 y los 14 días tras la infección. Se caracteriza por presentar parasitemia 

circulante detectable en sangre periférica y, en aproximadamente el 90% de 

los casos, ausencia de sintomatología. Si aparecen síntomas generalmente son 

leves e inespecíficos. La primera manifestación puede ser el chagoma, que es 

clínicamente evidente en menos del 5% de los casos. Se trata de una zona 

eritematosa e indurada en el lugar de entrada del parásito que aparece una 

o dos semanas después de la picadura del triatomino y que es producto de la 

multiplicación de los amastigotes de T. cruzi dentro de los macrófagos locales. 

Suele ser indoloro o levemente doloroso y se acompaña de adenopatía satélite. 

Puede localizarse en cualquier parte del cuerpo siendo más frecuente en las 

zonas del cuerpo que quedan expuestas, durante el sueño, a la picadura. Cuando 

la puerta de entrada es la conjuntiva se produce un edema periorbitario, 

unilateral e indoloro, que se conoce como el signo de Romaña. 

Tras esta fase localizada, el parásito se disemina sistémicamente 

invadiendo ganglios linfáticos y distintos órganos (bazo, médula ósea, 

corazón, tubo digestivo, cerebro) pudiendo aparecer, entre la segunda y la 

tercera semana después de la infección, un cuadro de fiebre sin un patrón 

característico, malestar general, hepatoesplenomegalia, linfadenopatías 

generalizadas o anemia entre otros

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ENFERMEDAD DE CHAGAS EN PERSONAS PROCEDENTES DE LATINOAMÉRICA RESIDENTES EN ESPAÑA 



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Los músculos, incluyendo el miocardio, pueden ser altamente parasitados 

produciéndose una acción tóxica del parásito. En el electrocardiograma 

(ECG) se pueden ver los signos de compromiso cardiaco (taquicardia sinusal, 

bloqueo aurículo-ventricular de primer grado, disminución del voltaje del 

complejo QRS o cambios en la onda T), que suelen desaparecer, en la 

mayoría de los casos, sin dejar secuelas. Sin embargo, en menos de un 3% de 

los casos de los niños menores de tres años, la miocarditis puede evolucionar 

a una insuficiencia cardiaca congestiva con muy mala evolución. La invasión 

del sistema nervioso central es poco frecuente y se da principalmente en 

lactantes y menores de 2 años, produciendo una meningoencefalitis que suele 

ser fatal. La probabilidad de muerte en esta fase de la enfermedad parece 

estar en relación con la edad, siendo mayor en niños que en adolescentes y 

adultos. Se han descrito porcentajes de mortalidad entre el 2 y el 7% durante 

la fase aguda

27



En el caso de la transmisión congénita el 65% de los pacientes 



permanecen asintomáticos. El resto de los casos pueden manifestarse, 

pasados 10-14 días, con hepatoesplenomegalia (28%), hepatitis (11%), 

sepsis (9%), meningitis (5%), miocarditis (4%) o anemia hemolítica (2%). 

Aunque existen datos contradictorios al respecto, se cree que en ausencia de 

transmisión fetal la infección en la madre no tiene ningún efecto negativo en 

la gestación, el desarrollo fetal ni en la salud del recién nacido

10



En la transmisión por transfusión sanguínea a pesar de la alta parasitemia 



inicial, la presencia de sintomatología en la fase aguda es muy rara, pasando 

la mayoría de los casos desapercibidos. Se cree que esto se debe a que la 

mayoría de los receptores de transfusiones son inmunocompetentes

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En la mayoría de los casos la fase aguda se resuelve espontáneamente 

en 4-8 semanas, entrando en la fase indeterminada de la enfermedad, 

definida como la ausencia de síntomas, parasitemias fluctuantes y presencia 

de anticuerpos anti-T. cruzi. 

La reactivación de pacientes en fase crónica que, por distintos 

motivos pasan por un periodo de inmunodepresión (SIDA, trasplante 

de órganos, procesos tumorales), está bien descrita. En estos casos se 

produce un aumento importante de la parasitemia con enfermedad 

grave, principalmente en forma de meningoencefalitis (79%) o de 

miocarditis aguda (25%). Aproximadamente el 50% de los pacientes con 

coinfección (T.cruzi/VIH) que desarrollan miocarditis tienen también 

meningoencefalitis. Los casos de miocarditis aguda por reactivación 

pueden confundirse con la progresión de una miocardiopatía chagásica 

crónica, aunque los primeros suelen presentar parasitemias muy altas 

fácilmente detectables con métodos parasitológicos directos. Realizar un 

correcto diagnóstico diferencial de estas dos entidades es importante ya 

que tiene implicaciones terapéuticas diferentes

29



30 

SANIDAD 



En el caso del SIDA es más frecuente la meningoencefalitis con absceso 

cerebral, llamado “Chagoma cerebral”. Generalmente se trata de una lesión 

única subcortical de sustancia blanca. Otras manifestaciones atípicas son la 

presencia de alteraciones dermatológicas en forma de nódulos subcutáneos, 

paniculitis inflamatoria, placas eritematosas induradas con áreas de necrosis 

o úlceras cutáneas

30



En el caso de los trasplantes de órgano sólido, aproximadamente el 



22% de los receptores con enfermedad de Chagas se reactivan. 

IV.2. Fase indeterminada 

Un 95% de las personas infectadas por T. cruzi, hayan presentado una fase 

aguda sintomática o no, pasan a la fase indeterminada de la enfermedad. 

De estos pacientes, aproximadamente el 70% continúan asintomáticos 

el resto de su vida con un alto número de anticuerpos anti-T. cruzi y una 

parasitemia subclínica y un 30% desarrollarán sintomatología: en forma de 

cardiomiopatía de diferentes grados de severidad (20-30%), manifestaciones 

gastrointestinales en forma de megaesófago o megacolon (8-10%) o ambas 

(10%). Menos de un 5% de las personas desarrollan la forma neurológica de 

la enfermedad con afectación del sistema nervioso periférico. 

Para clasificar correctamente al paciente en la fase indeterminada o 

crónica sintomática habrá que investigar acerca de la sintomatología que 

presente y buscar posibles afectaciones orgánicas. Los síntomas sugerentes 

de la enfermedad de Chagas son muy diversos e inespecíficos, por lo que 

hay una gran cantidad de enfermedades a considerar en su diagnóstico 

diferencial. 

Así la fase indeterminada de la enfermedad se define como la presencia 

de dos serologías frente a T. cruzi positivas, ausencia de síntomas sugerentes 

de enfermedad de Chagas y pruebas cardiacas y digestivas sin alteraciones. 

Esta fase es la más prevalente de la enfermedad, tiene un excelente 

pronóstico y una gran importancia desde el punto de vista epidemiológico, 

ya que estos pacientes no deberán de donar sangre ni órganos, las mujeres 

embarazadas deberán realizar el estudio serológico a sus hijos, (no hay 

contraindicación en que estas mujeres den el pecho a sus hijos salvo que 

presenten grietas sangrantes en el pezón) y habrá que vigilar cualquier 

posible episodio de inmunodepresión, ya que en ese caso, pueden presentar 

una reactivación aguda de la enfermedad con sintomatología más grave que 

la propia de un paciente inmunocompetente

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ENFERMEDAD DE CHAGAS EN PERSONAS PROCEDENTES DE LATINOAMÉRICA RESIDENTES EN ESPAÑA 

31 



IV.3.  Fase crónica sintomática 

Los mecanismos por los que T. cruzi produce daño orgánico son 

controvertidos, hay quien apoya la teoría de que la presencia del parásito 

en los tejidos induce una respuesta inflamatoria crónica que con el paso del 

tiempo produce los cambios patológicos observados, pero actualmente se 

apoya más la etiología mixta entre el daño directo del parásito acumulado en 

los tejidos y un fenómeno autoinmune asociado. Además otros mecanismos 

descritos que pueden influir son las alteraciones microvasculares y la 

denervación autonómica. 

Sea cual sea el mecanismo, no se puede predecir qué pacientes 

van a evolucionar a la fase sintomática de la enfermedad y cuáles van a 

permanecer asintomáticos. Lo que sí se conocen son factores predictores 

que pueden influir, como son el nivel de parasitemia, la virulencia del 

parásito, factores geográficos, la inmunidad del huésped, su estado 

nutricional, la edad y la severidad de la primoinfección o la exposición a 

posibles reinfecciones. 

IV.3.1. Afectación cardiaca 

La afectación cardiaca es el aspecto más importante a tener en cuenta en un 

paciente con enfermedad de Chagas, principalmente debido a su frecuencia 

y a sus consecuencias: aparece en un 20-30% de los pacientes infectados 

por T. cruzi y un 2% de los pacientes en fase indeterminada progresan a la 

forma cardiaca cada año

3

. Se da principalmente en hombres entre la cuarta 



y la sexta década de la vida. 

En Latinoamérica esta patología se ha descrito entre las primeras causas 

de arritmias, insuficiencia cardiaca y muerte súbita; debiendo considerar a 

todo paciente con cardiopatía chagásica sintomática como un paciente con 

elevado riesgo de muerte súbita. 

Las características principales de esta cardiopatía son: 

– Cardiopatía  fibrosante localizada generalmente en la región 

posteroinferior y apical del ventrículo izquierdo (VI), nódulo sinusal 

y sistema de conducción por debajo del haz de His; generando 

afectación segmentaria de la contractilidad y un gran potencial 

arritmogénico. 

– Miocardiopatía dilatada con gran tendencia a formar aneurismas

sobre todo apicales, con una elevada frecuencia de fenómenos 

tromboembólicos. 

32  

SANIDAD 



Por lo tanto, los síntomas que nos pueden orientar hacia una cardiopatía 

subyacente son: 

–  Síntomas secundarios a bradi/taquiarritmias: palpitaciones, síncope, 

presíncope, lipotimia. 

– Síntomas de insuficiencia cardiaca: disnea de esfuerzo, ortopnea, 

disnea paroxística nocturna, edemas de miembros inferiores. 

– Síntomas secundarios a fenómenos tromboembólicos: embolias 

pulmonares, accidentes cerebro-vasculares. 

–  Síntomas secundarios a alteraciones microvasculares: dolor torácico 

atípico. 

Entre un 20 y un 30% de las personas con infección por T. cruzi 

en área endémica tienen afectación cardiaca subclínica, demostrada 

precozmente en el ECG

3

, por tanto es importante realizar pruebas de 



afectación orgánica independientemente de la presencia de sintomatología 

que la sugiera. 



ECG: En las fases crónicas de la infección las alteraciones en el ECG 

preceden en años a la aparición de los síntomas y de la cardiomegalia, por lo 

que a todo paciente con diagnóstico de infección por T. cruzi se le debe de 

realizar un ECG convencional de 12 derivaciones

31



Un ECG normal excluye la presencia de disfunción moderada o grave 



del VI con un valor predictivo negativo cercano al 100%, presentando estos 

pacientes una supervivencia a 7 años del 100%

32

. Por lo tanto, un paciente 



asintomático con ECG normal tiene un pronóstico excelente. Si no existen 

alteraciones en el ecocardiograma y no aparecen nuevos síntomas se 

recomienda repetirlo anualmente. 

La primera vía de conducción en afectarse es la rama derecha, seguida 

del fascículo anterosuperior de la rama izquierda. La afectación del fascículo 

posterior es infrecuente pero es un marcador de gravedad. Por tanto, las 

alteraciones más frecuentes en el ECG serán el bloqueo completo de rama 

derecha (BCRD) con o sin hemibloqueo anterior de rama izquierda (HBAI). 

Otras alteraciones frecuentes son: 

–  Bloqueos auriculoventriculares de 1º, 2º o 3º grado. 

– Extrasístoles ventriculares aisladas o repetitivas (dos o más veces 

seguidas). 

– Taquicardia ventricular (su presencia se asocia con mortalidad del 

100% a 8 años). 

–  Bradicardia sinusal <50 latidos/min. 

– Ondas Q. 

ENFERMEDAD DE CHAGAS EN PERSONAS PROCEDENTES DE LATINOAMÉRICA RESIDENTES EN ESPAÑA 

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Otras alteraciones menos frecuentes son: arritmias supraventriculares 

sostenidas (fibrilación auricular o flutter), complejo QRS de bajo voltaje, 

elevación convexa del segmento ST-T en derivaciones precordiales 

(altamente indicativa de aneurisma apical) o bloqueo de rama izquierda. 





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