Ladislau Dowbor La era del capital improductivo


Interconexión entre bancos sistémicos: vínculos institucionales (a 20/10/2014)



Baixar 3.48 Mb.
Página9/88
Encontro30.06.2021
Tamanho3.48 Mb.
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   88
Interconexión entre bancos sistémicos: vínculos institucionales (a 20/10/2014)







Presencia en los consejos de administración (CA)




 

GFMA

IIF

ISDA

AFME

CLS Bank




Barclays

X

X

X

X

X




BNP Paribas

X

X

X

X*

X




Citigroup

X

X

X

X

X




Crédit Suisse

X

X

X

X

X




Deutsche Bank

X

X

X

X

X




Goldman Sachs

X

X

X

X

X




HSBC

X

X*

X

X

X




JPMorgan Chase

X*

X

X

X

X




Société Générale

X

X

X*

X

X




UBS

X

X

X

X

X




UniCredit

X

X

X

X

X




Bank of America

X




X

X

X




Bank of New York Mellon

X

X




X







Mitsubishi UFJ FG

X

X







X




Mizuho Bank Ltd

X

X

X










Morgan Stanley




X

X

X







Royal Bank of Scotland

X




X

X







Standard Chartered

X

X

X










Bank of china

X

X













BBVA




X




X







Crédit Agricole

X







X

X




Nordea

X










X




State Street



















ING

X
















Well Fargo

X
















Sumitomo Mitsui



















Número de representantes en los CA

22

18

17

17

15




Otros bancos

8

16

5

5

9




Total general de representantes en los CA

30

34

22

22

24




* Presidente del Consejo de Administración.

GFMA: Global Financial Markets Association.

IIF: Institute of International Finance.

ISDA: International Swaps and Derivatives Association.

AFME: Association for Financial Markets in Europe.

CLS Bank: Continuous Linked Settlement System Bank.


Fuente: François Morin, L’Hydre Mondiale: L’Oligopole Bancaire, 2015, p.61

La tabla que hemos visto, en una lectura vertical, indica dónde están presentes los bancos sistémicos, como personas jurídicas, en los consejos de administración de cada una de las cinco instituciones del sector. En la lectura horizontal, muestra como ciertas instituciones, las mayores, están más interconectadas que las otras. La China aparece con el Bank of China, pero en conjunto la casi totalidad es de los bancos occidentales privados, con un fuerte predominio americano, y mucha presencia de los principales países europeos.

Quedan pocas dudas sobre la tendencia general: los gigantes financieros mundiales están dotándose de instrumentos de control político. Sus recursos son, en conjunto, superiores a los de los administrados por los sistemas públicos. Y hoy ellos controlan también lo esencial de los medios de comunicación y, con eso, a la opinión pública. Cada vez más, penetran en los espacios que les abre el poder judicial, que tendría que ser el último bastión de protección de la igualdad frente a la ley. Entraremos más adelante en el proceso de captura del poder. En este punto, lo importante es constatar que mucho más allá de la erosión de la competencia natural en un proceso de oligopolización, estamos ante una estructura articulada de poder financiero global.

6 - Los paraísos fiscales

Los gigantes financieros planetarios están intentando transformar su poder financiero en poder político organizado. En el plano interno de un país esa dinámica sería considerada ilegal, ya que infringiría las leyes sobre trusts y carteles. Pero esta nueva arquitectura de poder depende vitalmente del auténtico vacío jurídico en el cual esos grupos se mueven. Las jurisdicciones y los bancos centrales se mueven en las esferas nacionales, mientras que el oligopolio sistémico financiero se mueve en el espacio planetario. Tiene sólidas raíces nacionales, en particular en los Estados Unidos y en Gran Bretaña, pero una extraterritorialidad de hecho, gracias a la expansión de la red de paraísos fiscales, objeto de un excelente análisis de Nicholas Shaxson, Treasure Islands: Uncovering the Damage of Offshore Banking and Tax Havens (Islas del Tesoro: Descubriendo el Daño Causado Por los Bancos Offshore y Paraísos Fiscales), calificado por Jeffrey Sachs como “an utterly superb book”, un libro espléndido.

Estamos acostumbrados a leer denuncias sobre los paraísos fiscales, pero sólo muy recientemente empezamos a darnos cuenta del papel central que éstos juegan en la economía mundial. No se trata de “islas” en el sentido económico, sino de una red sistémica de territorios que esquivan las jurisdicciones nacionales permitiendo que el conjunto de los grandes flujos financieros mundiales huyan de sus obligaciones fiscales, escondiendo el origen de los recursos o enmascarando su destino.

Todos los grandes grupos financieros mundiales y los mayores grupos económicos en general están hoy dotados de filiales (o matrices) en paraísos fiscales. Este recurso de extraterritorialidad (offshore) constituye una dimensión de prácticamente todas las actividades económicas de los gigantes corporativos, formando un tipo de gran cámara mundial de compensaciones, donde los diversos flujos financieros entran en la zona del secreto, del impuesto cero o equivalente y de libertad en relación a cualquier tipo de control efectivo.

En los paraísos fiscales, los recursos se reconvierten para otros usos, pasan para empresas con nombres y nacionalidades diferentes, se lavan y quedan formalmente limpios, libres de cualquier pecado. No se trata solamente de que todo quede en secreto, sino de que con la fragmentación del flujo financiero, que reaparece en otros lugares y con otros nombres, es el conjunto del sistema el que se se hace opaco, incluyendo un sinnúmero de empresas formalmente pertenecientes a naciones concretas. “Si no puedes ver el todo, no puedes entenderlo. La actividad no tiene lugar en una jurisdicción -tiene lugar entre las jurisdicciones-. El ‘otro lugar’ se convirtió en ‘ningún lugar’: un mundo sin reglas”. (Shaxson, p.28)

El volumen de recursos en paraísos fiscales se hizo más conocido desde la crisis del 2008. Con la presión ejercida desde las reuniones del G20, y los trabajos técnicos del TJN (Tax Justice Network), del GFI (Global Financial Integrity), del ICIJ (International Consortium of Investigative Journalists) y del propio The Economist, además de las filtraciones más recientes sobre Panamá, hemos conseguido tener una mejor dimensión del tamaño de la cuestión: son cifras que se mueven entre los 21 billones y los 32 billones de dólares en paraísos fiscales, para un PIB mundial de 73,5 billones (2013), Brasil participa con algo como unos 520.000 millones de dólares, equivalente al 27% del PIB (valor acumulado, no flujo anual).

La OCDE aprobó en el 2015 un primer programa de contención del drenaje, el BEPS (Base Erosion and Profit Shifting), uno más de los múltiples intentos de crear un marco legal para contener el caos planetario generado. Pero en la base tenemos un problema estructural: el sistema financiero es planetario, mientras que las leyes son nacionales, y no hay gobierno/gobernanza mundial. Y el peso político de los gigantes financieros es suficiente para impedir los intentos de regulación por parte de gobiernos específicos, incluso jugando unos contra los otros, o provocando una “carrera hacia el abismo”, race to the bottom.

El sistema impacta directamente a los procesos productivos y a las políticas macroeconómicas de ámbito nacional. “Keynes entendió la tensión básica entre la democracia y los flujos libres del capital. Si un país intenta reducir las tasas de interés, digamos, para estimular a las industrias locales en dificultad es probable que el capital se vaya al exterior en busca de una remuneración más elevada, frustrando su intento”. (Shaxson, p.56) Las políticas keynesianas dejan en gran parte de ser funcionales cuando se rompe la unidad territorial entre el espacio de las políticas macroeconómicas de una nación y el espacio global del sistema financiero.

Cuando, además de esto, se puede ganar más invirtiendo en productos financieros, y encima dejar de pagar impuestos, cualquier política económica de una nación deja de ser realista. Así “el sistema offshore creció como metástasis en todo el globo, y surgió un poderoso ejército de abogados, contadores y banqueros para que el sistema funcione… En realidad el sistema raramente aporta algún valor. Al contrario, distribuye la riqueza hacia arriba y los riesgos hacia abajo, creando un nuevo sistema de invernadero global para el crimen.” (Shaxson, p.130)

La cuestión de los impuestos es central. El mecanismo fiscal del offshore es presentado en el libro a partir de un informe del 2009 elaborado por el FMI: se trata “del viejo truco de los precios de transferencia: los beneficios son offshore, escapando de los impuestos, y los costes (el pago de los intereses) son onshore, siendo deducidos de los impuestos.” (Shaxson, p.216) La conexión con la crisis financiera mundial es directa. “No es coincidencia que tantos de los implicados en las tramoyas financieras, como la Enron o el imperio fraudulento de Bernie Madoff o el Stanford Bank de Sir Allen Stanford, o Lehman Brothers, o la AIG, estuviesen tan profundamente atrincherados en offshore”. (Shaxson, p.218)

La mayor parte de las actividades es legal. La gran corrupción genera su propia legalidad, que pasa por la apropiación de la política, es el proceso que Shaxson califica como “captura del Estado”. No es ilegal tener una cuenta en las islas Cayman, donde la legalidad y el secreto son completos, “un lugar que busca atraer dinero ofreciendo facilidades políticamente estables para ayudar a personas y entidades para que driblen las reglas, las leyes y regulaciones de otras jurisdicciones.” (Shaxson, p.228)

Se trata, en una gran parte, de corrupción sistémica. “Esencialmente, la corrupción implica a entendidos (insiders) que abusan del bien común, en secreto y con impunidad, minando las reglas y los sistemas que promueven el interés público, y minando nuestra confianza en estas reglas y sistemas. En este proceso se agrava la pobreza y la desigualdad, al tiempo que se atrincheran los intereses implicados y un poder que no presta cuentas.” (Shaxson, p.229)

La base de la ley de las corporaciones, de las sociedades anónimas, que es el anonimato de la propiedad y el derecho a ser tratadas como personas jurídicas, pudiendo declarar su sede legal donde quieran e independientemente del lugar efectivo de sus actividades, tendría como contrapeso la transparencia en las cuentas. “En un principio, las corporaciones tenían que cumplir un conjunto de obligaciones con las sociedades en las que estaban situadas, y en particular la de ser transparentes en sus negocios y pagar los impuestos… El impuesto no es un costo para los accionistas, que hay que minimizar, sino una distribución para los agentes económicos (stakeholders) de la empresa: un retorno sobre las inversiones que las sociedades y sus gobiernos hicieron en infraestructuras, educación, seguridad y otros requisitos básicos para toda actividad corporativa”. (Shaxson, p.228)

En la investigación, Shaxson no elaboró un panfleto contra los paraísos fiscales, pero sí que desmontó los mecanismos de la finanza internacional que se apoya en ellos, ofreciendo una herramienta para entender el caos mundial que nos deja cada vez más perplejos. El mecanismo nos afecta a todos, por vía de la injusticia de los impuestos pero también en lo más prosaico y cotidiano, como es el precio de los productos y en la opacidad de los contenidos. “La construcción de monopolios secretos por medio del descontrol offshore parece penetrar ampliamente en ciertos sectores y ayuda mucho a explicar por qué, por ejemplo, las cuentas de los teléfonos móviles son tan altas en ciertos países en desarrollo.” (Shaxson, p.148)

Los impactos son sistémicos. “Las propinas contaminan y corrompen a los gobiernos, y los paraísos fiscales contaminan y corrompen el sistema financiero global”. (Shaxson, p.229) La realidad es que se creó un sistema que hace inviable cualquier control jurídico y penal de la criminalidad bancaria. Prácticamente todos los grandes grupos suman decenas de condenas por fraudes de los más diversos tipos, pero casi en ningún caso se han producido consecuencias judiciales como condenas personales contra los responsables. El sistema creado implica una multa, acuerdo judicial (settlement) que, pagando, libera a la corporación del reconocimiento de la culpa. Basta con que la empresa que hizo una práctica ilegal haga, después, una provisión financiera para enfrentar los probables costos del acuerdo judicial.

Se puede encontrar un ejercicio de sistematización de la criminalidad financiera en la página web de Corporate Research Project, que publica las condenas y acuerdos agrupados por empresa. En general, cuando las empresas son condenadas a pagar multas (sin reconocer la culpa), las corporaciones montan un gran espectáculo y cambian a algunos responsables en la cima de la corporación, con el inevitable anuncio de que se cometieron errores, pero garantizando que la empresa sigue con buena salud y prometiendo que las distorsiones se corregirán. Los responsables no solamente quedan en libertad sino que, además, se les entregan los bonus legalmente posibles, ya que no hubo exigencia de reconocimiento de la culpa. Confrontar las condenas y la lista de la criminalidad corporativa con las imágenes de las películas corporativas de reclutamiento de jóvenes para actuar en los respectivos grupos, anunciando los elevados valores éticos y la vitalidad económica, es un ejercicio deprimente, pero instructivo.

La dimensión jurídica está en plena evolución, ya que las corporaciones están constituyendo un poder judicial paralelo que les permite procesar a los Estados, ampliando radicalmente sus instrumentos jurídicos de poder político. En palabras de Luis Parada, un abogado de gobiernos en litigio con grupos privados mundiales: “La cuestión, finalmente, es saber si un inversor extranjero puede forzar a un gobierno a cambiar sus leyes para agradar al inversor, en lugar de que sea el inversor quien se adapte a las leyes que existen en el país”.28

Hoy, las corporaciones disponen de su propio aparato jurídico, como el International Centre for the Settlement of Investment Disputes (ICSID) e instituciones semejantes en Londres, París, Hong Kong y otras. Normalmente, atacan a los países porque les imponen reglas ambientales o derechos sociales que juzgan desfavorables, y los procesan reclamando los beneficios que podrían haber conseguido pero esas legislaciones frustraron.

Un extenso artículo publicado en The Guardian presenta este nuevo campo de relaciones internacionales que se está expandiendo y transformando las reglas del juego. Los autores califican esta tendencia como “un oscuro pero cada vez más poderoso campo del derecho internacional” (an obscure but increasingly powerful field of international law).

La disputa jurídica también constituye una dimensión esencial de los tratado TTIP (Transatlantic Trade and Investement Partnership), en la esfera del Atlántico, y el TPP (Trans-Pacific Partnership), en la esfera del Pacífico. Estos tratados amarran a un conjunto de países a reglas transnacionales de acuerdo con las cuales los Estados nacionales pierden la capacidad de regular cuestiones ambientales, sociales y económicas y, muy particularmente, a las propias corporaciones, que serán las que, contrariamente, ganan el poder de imponer a los Estados -y a todos nosotros- sus propias leyes. Con el nuevo ciclo político en los Estados Unidos es inseguro hoy el futuro de esta configuración internacional, ya que Donald Trump pretende rechazar los instrumentos de partnership y ejercer el poder internacional de forma más directa. Los nombramientos de ejecutivos corporativos, incluso de la Goldman&Sachs, para puestos clave en el gobierno estadounidense permiten prever acciones todavía más agresivas.

La aportación del The Economist a las investigaciones sobre los paraísos fiscales se refiere esencialmente a los lugares en donde se acumulan 20 billones de dólares, e identifica las principales plazas financieras que gestionan esos recursos: el Estado estadounidense de Delaware, Miami y Londres. Las islas paradisíacas, por tanto, sirven de localización legal, y de protección en términos de jurisdicción, fiscalidad e información, pero la gestión la hacen los grandes bancos que conocemos como “sistémicamente significativos”, como Barclays, HSBC, Goldman&Sachs, UBS y otros.29

Se trata de un gigantesco drenaje que permite que los ciclos financieros permanezcan al resguardo de las investigaciones. Un excelente resumen de Kofi Annan sobre las ilegalidades que practican las corporaciones transnacionales en África, en particular el “transfer mispricing”, precios ficticios artificialmente bajos en las exportaciones de materias primas africanas, para pagar menos impuestos, muestra un mecanismo típico. La venta a precios ficticios se hace a empresas del mismo grupo situadas en el paraíso fiscal, para después vender de nuevo al precio normal en el mercado internacional. Así, el mispricing junto con el sistema de paraísos fiscales y de empresas ‘tapadera’ cuesta 60.000 millones de dólares anuales al continente, según declaraciones de Kofi Annan. Más que la suma de las ayudas e inversiones externas. Los fondos no declarados, solamente en Panamá, suman más de 250 mil empresas de todo el mundo.

El sistema es planetario, y el hecho de estar sólidamente imbricado en el sistema financiero internacional muestra hasta qué punto no se trata de una actividad paralela, ni de una excepción a las reglas de comportamiento financiero, sino de un elemento estructurante fundamental de todo el proceso productivo moderno. Uno de los mayores paraísos fiscales es un estado de los Estados Unidos (Delaware), las Islas Vírgenes Británicas constituyen de hecho territorio británico, Luxemburgo está en el corazón de la Unión Europea, Suiza sigue realizando un papel de impacto mundial. Las islas que imaginamos como paraísos fiscales en realidad son puntos de apoyo que mantienen al conjunto de la red corporativa mundial.

Un estudio de Mark Peith y Joseph Stiglitz resume perfectamente lo que estamos tratando: “Crece el consenso de que los paraísos fiscales -jurisdicciones que evitan las normas globales de transparencia empresarial y financiera- representan un problema global al facilitar tanto el blanqueo de dinero como la evasión y la elusión fiscales, contribuyendo así con el crimen y niveles inaceptables de desigualdad global de riqueza.” Este estudio es particularmente interesante porque sistematiza los tipos de impacto, las iniciativas tomadas y el conjunto de acuerdos internacionales que desde la crisis del 2008 intentan generar una base institucional para rescatar la transparencia sobre los flujos financieros. No hay aquí mucho misterio: “En un mundo globalizado, si hay algún lugar de sigilo, los recursos fluirán a través de ese lugar”.30 (p.1)

La lógica de la acumulación de capital cambió. Los recursos, que salen en última instancia de nuestro bolsillo (los costos financieros están en los precios y en los intereses que pagamos), no solamente no son reinvertidos productivamente en las economías, ni siquiera pagan impuestos. No se trata solamente de la ilegalidad de la evasión fiscal y de la injusticia que genera la desigualdad. En términos simplemente económicos, de lucro, reinversión, creación de empleos, consumo y más beneficios – el ciclo de reproducción del capital – el sistema bloquea el desarrollo. Es el capitalismo improductivo.






Compartilhe com seus amigos:
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   88


©historiapt.info 2019
enviar mensagem

    Página principal