Historia enfermeria en Peru indd


História da enfermagem no Peru



Baixar 115.87 Kb.
Pdf preview
Página3/4
Encontro07.06.2021
Tamanho115.87 Kb.
1   2   3   4
História da enfermagem no Peru: 

determinantes sociais de sua 

construção no século XX

resumo


Objetivos:

 estudar as características sociais, culturais e sanitárias como determinantes sociais da criação, formação e desenvol-

vimento da enfermagem profissional do Peru no século XX. 

Materiais e métodos:

 estudo descritivo histórico-social a partir da busca 

documental e transversal e fontes orais. Selecionaram-se sete escolas/faculdades de enfermagem e 16 entrevistas de profissionais do-

centes. O referencial teórico da análise foi o materialismo histórico e dialético. 

Resultados:

 os dados revelaram que esses eventos estão 

intrinsicamente relacionados com as transformações sociais, políticas, culturais e sanitárias ocorridas na sociedade peruana durante 

sua trajetória histórica. A problemática no exercício profissional vem mostrando as mesmas características das profissões identificadas 

como femininas, e está relacionada com as mesmas determinantes sociais que derivam na limitada valorização social da profissão. 

Con-

clusões:


 o estudo pretende que as situações encontradas sejam úteis a futuros pesquisadores das escolas e faculdades de enfermagem, 

às associações profissionais de enfermagem do Peru, à Organização Mundial da Saúde e à Organização Pan-americana da Saúde, para 

continuar aprofundando em situações relacionadas com a profissão no Peru e nos países da América Latina.

PAlAvrAs-chAve

História da enfermagem, escolas de enfermagem, enfermagem, história, historiografia (fonte: DeCS, BIREME).



264

AÑO 14 - VOL. 14 Nº 2 - CHÍA, COLOMBIA - JUNIO 2014

AQUICHAN - ISSN 1657-5997

Introducción

El presente estudio discute las prácticas de salud conside-

rando que, dentro del contexto peruano, es imposible entender 

la evolución de esta profesión sin establecer su relación con los 

acontecimientos históricos. No obstante, se tiene muy claro que 

la enfermería como profesión viene sufriendo transformaciones a 

través de su historia y algunos de esos aspectos fueron decisivos 

para el desarrollo de la profesión.

Como profesionales de enfermería esa situación nos conduce 

a cuestionarnos: ¿es posible tener sentido en el mundo sin apro-

ximarse a nuestra historia? Considerando la trayectoria de la en-

fermería peruana ¿cómo comprender su contexto profesional sin 

conocer su historia? Los estudiosos refieren que la historia sirve 

para ilustrar el contexto vivido y fortalecer los detonantes signi-

ficativos de este contexto. Así, el estudio se justifica por el factor 

del conocimiento histórico de la enfermería peruana que permite 

elucidar ese contexto y fortalecer los significados de la profesión en 

los contextos social, económico, político y cultural. 

Al respecto comprendemos que el papel de la Universidad, 

y dentro de esta las escuelas/facultades de enfermería, debe 

fomentar, además de sus responsabilidades en la enseñanza, 

la investigación, desarrollar el conocimiento en relación con los 

recursos humanos que forma, la práctica que desarrollan y las 

condiciones en que viene desarrollándose dentro del contexto. 

Los estudios sobre la historia de enfermería son muy impor-

tantes debido a su función social y posibilitan la toma de concien-

cia de lo que somos en cuanto producto histórico, así como el 

desarrollo de la autocrítica y la construcción de nuestra identidad 

profesional. Así mismo, tales estudios tienen una utilidad funda-

mental en el proceso de enseñanza en las escuelas y facultades, 

con una propuesta de formación crítica del enfermero para una 

praxis social de cambio frente a las realidades socio-sanitarias. 

El presente estudio tiene como objetivos discutir las determinan-

tes sociales de la creación, formación y desarrollo de la enfermería 

peruana en el siglo XX, y analizarlas de acuerdo con las condicio-

nes histórico-sociales de conformación de nuestra sociedad.

Materiales y métodos

Por tratarse de un estudio descriptivo de naturaleza histórico-

social, fueron seleccionados como fuentes: acervos de bibliotecas 

de escuelas y entidades de clase peruanas como Biblioteca Nacio-

nal del Perú, Biblioteca del Congreso de la República, Centro de la 

Mujer Peruana Flora Tristán, Asociación Peruana de Facultades y 

Escuelas de Enfermería (Aspefeen), Colegio de Enfermeros (CEP), 

entre otros.

El material bibliográfico se clasificó y ordenó según esas épo-

cas históricas para su descripción y análisis. Los datos del per-

sonal de enfermería fueron obtenidos a partir de los testimonios 

de dieciséis colaboradores por medio de entrevistas que fueron 

grabadas y transcritas después de su realización. 

Los datos obtenidos fueron agrupados en los siguientes te-

mas: creación, formación y desarrollo de la enfermería profe-

sional en el Perú, razones sociales alrededor de estos eventos; 

desarrollo de los planes de estudio; desarrollo de la profesión en 

las áreas asistencial, de enseñanza, investigación y otros; limitan-

tes y propuestas para el enfrentamiento de los problemas en la 

profesión en el escenario peruano. El tratamiento de los datos in-

cluyó la descripción y el análisis cuantitativo y cualitativo de acuer-

do con la naturaleza de los mismos. Los aspectos considerados 

para el análisis y la interpretación de la historia de la enfermería 

profesional del país fueron emergiendo del referencial del mate-

rialismo histórico dialéctico con el recorte de género. La fase de 

organización, sistematización y análisis de la información facilitó 

una mejor comprensión de la trayectoria de la enfermería en el 

siglo XX —que se considera necesaria para la formación de una 

conciencia crítica—, además del conocimiento de la historia de la 

enfermería peruana.

Respetando los patrones éticos en investigación con perso-

nas, el proyecto fue sometido a análisis del Comité de Ética en 

Investigaciones del Instituto Nacional de Salud de Lima, Perú, el 

cual consideró que no existían observaciones éticas para la rea-

lización del estudio. 

Resultados y discusión

Como parte de los resultados fueron recogidos dieciséis 

testimonios: dos de la Facultad de Enfermería de la Universidad 

Nacional de Huamanga, Ayacucho; cuatro de la Facultad de En-

fermería de la Universidad Nacional del Altiplano, Puno; tres de 

la Escuela de Enfermería de la Universidad Nacional de Cajamar-

ca; uno de la Escuela de Enfermería de la Universidad Nacional 

Mayor de San Marcos de Lima; uno de la Facultad de Enfermería 




265

Historia de la enfermería en el Perú: determinantes sociales de su construcción en el siglo XX  

l

  Bárbara Barrionuevo-Bonini y otros.



de la Universidad Peruana Cayetano Heredia de Lima; cuatro de la 

Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional San Agustín de 

Arequipa, y uno de la Clínica Anglo Americana de Lima.

En las primeras décadas del siglo XX el Estado no manifesta-

ba interés en dictaminar políticas sociales en general, y mucho 

menos políticas dirigidas a la atención de los problemas de salud 

de la población, no obstante la epidemia de peste que estaba diez-

mando a las poblaciones porteñas. Lo que se tiene registrado es 

el inicio de la colaboración internacional en el campo de la salud 

en América; así, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) 

y la Fundación Rockefeller, a través de la Comisión Internacional 

de la Salud, iniciarían el apoyo para el combate de las endemias 

rurales: fiebre amarilla y malaria dirigida a los centros de produc-

ción agrícola y centros mineros, a manera de proteger la fuerza 

de trabajo. Estas organizaciones intentaban implantar los concep-

tos de salud pública y tuvieron gran influencia en el proceso de 

creación de las primeras escuelas de enfermería anexadas a los 

hospitales de beneficencia, como el Hospital Arzobispo Loayza en 

1915 con la Escuela Mixta de Enfermeras(os), con un plan de es-

tudios de tres años. El mismo proceso se seguiría con la creación 

de otras escuelas de enfermería en otros hospitales.

Se observa que, en este periodo, los proyectos de los gobier-

nos centralistas fueron solamente orientados para paliar con 

tratamientos empíricos las enfermedades de la población pobre 

—que era la mayoría—, siendo los profesionales médicos ex-

clusivamente para la atención de los nuevos ricos, las familias 

pudientes y políticos del gobierno que ejercían cargos oficiales de 

poder. Para la atención de los problemas de salud de la población 

existían los hospitales de beneficencia, por ejemplo, el Hospital 

Arzobispo Loayza para atención de las mujeres y el Hospital Dos 

de Mayo para atención de hombres. El número de médicos era 

muy limitado, los estudiantes se encargaban de la atención de 

casos de cirugía y de los más delicados (1). 

En la primera década del siglo XX —año 1906—, la Compañía 

Anónima “Casa de Salud de Bellavista”, localizada en el primer 

Puerto del Callao donde se daba el intercambio comercial con 

embarcaciones del extranjero, creó un moderno centro hospita-

lario privado, la Clínica Angloamericana, para atender a los en-

fermos extranjeros, especialmente, empresarios y comerciantes 

italianos e ingleses que mantenía contratos comerciales con el 

gobierno. Los médicos extranjeros Nino Barazzini y Jose Mazzini 

fueron los pioneros de este hecho. En este nosocomio se concibió 

la necesidad de crear una escuela exclusiva para enfermeras de 

clase social alta, dentro de los cánones de la escuela Nightinga-

le (2), registrándose así como la primera escuela de enfermería 

profesional en el país. 

En este periodo, al igual que en los anteriores, la atención 

que ofrecía este nosocomio reflejaba el interés del gobierno so-

lamente por las clases sociales ricas del país, ofreciendo incluso 

el apoyo financiero para su funcionamiento. La formación de los 

profesionales médicos y también de las enfermeras seguía los cá-

nones del paradigma francés, así la enseñanza y el desarrollo en 

la atención de la salud para esos profesionales tenía como meta 

París, “los que miran para arriba”, como manifestaba el doctor 

Fortunato Quesada (2).

Para enfrentar la problemática de salud, sobre todo de la masa 

trabajadora, se proyectaba programar algunas acciones sanitarias 

para el control de las epidemias y el manejo de las enfermedades 

infectocontagiosas en las grandes ciudades, en los puertos marí-

timos y en las zonas de exportación. Acciones mayoritariamente 

promovidas por los poderosos grupos capitalistas dominantes in-

teresados en facilitar la exportación de materias primas para los 

países desarrollados (3, 4), y por los organismos internacionales 

como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización 

Panamericana de la Salud (OPS). 

Es así que, articulando el concepto de salud a la capacidad 

productiva de la masa trabajadora, la atención sanitaria mostró, 

desde su inicio, ser eminentemente curativa y recuperativa, ade-

más de discriminatoria y diferenciadora con relación a la clase 

social e, incluso, a la raza, y estar subordinada a la capacidad 

de los servicios privados, servicios de beneficencia y a la buena 

voluntad filantrópica de los sectores con poder económico. Se-

gún Laguna (3), el descanso en el domicilio por enfermedad era 

privilegio de la clase dominante; para los pobres restaban los 

hospitales de beneficencia, y para la población rural indígena, to-

talmente marginalizada, se aplicaban los cánones de la medicina 

andina popular. 

Los historiadores resaltan la presencia y participación de mu-

jeres que se convirtieron en grandes personajes a nivel nacional, 

por su temperamento de solidaridad y ayuda al prójimo en los 

hospitales y casas de salud. Muchas mujeres participaron de esos 

eventos como enfermeras heroicas. Zegarra (5) resaltaba en su 

libro que la inquietud que animó a las mujeres de proyectar sus 



266

AÑO 14 - VOL. 14 Nº 2 - CHÍA, COLOMBIA - JUNIO 2014

AQUICHAN - ISSN 1657-5997

vidas a la solución de las necesidades de otros tuvo sus mani-

festaciones dentro del desarrollo de la vida del país, en el siglo 

XIX, en hospitales y asilos a partir de acciones de prevención y 

protección en la comunidad.

Respecto a la educación, en las primeras décadas del siglo 

XX los estudios señalan que, para el pueblo, esta continuaba 

siendo dirigida por las congregaciones religiosas, hecho histórico 

que determinó la creación de las primeras escuelas de enferme-

ría en la capital del país, Lima, regentadas por las hermanas de 

San Vicente de Paul y que, dentro de los cánones de las escuelas 

francesa e inglesa, acogieron el paradigma nightingeliano en la 

formación de las enfermeras y permaneció hasta la década de 

los cincuenta en las escuelas y facultades de nivel universitario. 

Hasta mediados del siglo XX en Lima se habían creado varias 

escuelas de enfermería anexadas a los hospitales de beneficen-

cia, fenómeno que también se registra en algunas ciudades del 

interior del país como respuesta a la gran problemática de salud 

ocasionada, por un lado, por la implementación del modelo capi-

talista de desarrollo con sus nefastas consecuencias, sobre todo, 

para las masas trabajadoras de las grandes fábricas; por otro 

lado, por la gente que migraba del interior del país en busca de 

trabajo y que se constituyó en poblaciones marginales que vivían 

en paupérrimas condiciones en los alrededores de las grandes 

ciudades denominados “cinturones de pobreza”. Además de esto, 

el modelo económico era propicio para el interés de los grupos 

capitalistas que iniciaron la creación de instituciones de salud pri-

vada. En este periodo también fueron frecuentes los movimientos 

sociales de los trabajadores en reclamo de sus reivindicaciones. 

En esta época se resalta que la implementación del modelo 

industrial, aunque reiterativamente tendía a marginalizar sobre 

todo a las regiones del interior del país, determinó que en el ám-

bito gubernamental se iniciaran políticas sociales en general, y 

políticas relacionadas con la atención a la problemática de salud, 

en particular, lo que supone los antecedentes de los principios 

orientadores de la seguridad social en la Constitución Política de 

1933, la creación de los ministerios de Educación, de Salud, del 

Trabajo y Seguridad Social (1935), la creación del Seguro Social 

del Trabajador (1936) y, en general, la concepción moderna de los 

servicios sociales como derechos públicos, expresión de la demo-

cratización de la sociedad peruana respecto de la rigidez técnico-

estamental de la república oligárquica (6). En estos eventos se 

observa la gran participación de los trabajadores —mujeres y 

hombres— de las grandes fábricas manufactureras de la capital

los que con sus justas luchas reclamaban sus derechos sociales.

A partir de la década de los sesenta, muchos acontecimien-

tos se sucedieron en el contexto socioeconómico peruano que in-

fluenciaron el desarrollo de prácticas de atención en salud por las 

instituciones formadoras de médicos y enfermeras profesionales.

Así, la revisión de la evolución económica, social y política 

desde 1963 revelaba la ausencia de una estrategia de desarrollo 

sustentable que lograra elevar el bienestar de todos los perua-

nos. La mitad de la población registraba una situación de pobreza, 

y la extrema desigualdad en la distribución de la riqueza y los 

ingresos era una característica de la sociedad peruana que pro-

vocó diversos esquemas de política. Sin embargo, todas estas es-

trategias se vieron limitadas por diversas causas, especialmente 

económicas y políticas, ya que las políticas sociales en general no 

son independientes de estas y no se aplican en contextos iguales 

sino en entornos cambiantes en los planes institucionales, políti-

cos, internacionales y especialmente históricos. 

En el Perú, la dependencia económica se acentuaba y la cri-

sis generaba condiciones de vida infrahumanas con problemas de 

salud derivados de enfermedades infectocontagiosas, particular-

mente. En los años sesenta y setenta los gobiernos intentaron 

mitigar la situación con políticas de asistencialismo, construyendo 

por ejemplo escuelas a nivel nacional y emitiendo la Ley de la 

Educación Secundaria Gratuita (7).

Un elemento de interés político-ideológico para el control so-

cial de los gobiernos burgueses es la educación pública. Así la 

reforma educativa se dio con la propuesta de forjar “el hombre 

nuevo”, pero las medidas que se implantaron resultaron incohe-

rentes; ejemplo de esto fue que, aunque se estableció la educa-

ción dirigida al trabajo, no se crearon industrias y talleres para 

su preparación en los centros educativos; se reguló la educación 

universitaria bajo la dirección del Consejo Nacional de la Univer-

sidad Peruana (Conup), limitando la libertad y creatividad de los 

centros superiores; los programas y departamentos académicos 

en las universidades se crearon a partir del modelo norteame-

ricano, con una clara intención de manejo centralizado. En esta 

época también se definió la educación inicial como proceso de 

aprestamiento infantil, entre otros. No obstante la situación des-




267

Historia de la enfermería en el Perú: determinantes sociales de su construcción en el siglo XX  

l

  Bárbara Barrionuevo-Bonini y otros.



crita, en el planeamiento de la educación superior se crearon más 

universidades e institutos tecnológicos privados y centralizados 

en las ciudades progresistas. 

En 1968, la crisis económica estructural cedía al golpe del 

Estado militar como un intento radical por mejorar la situación 

social caótica en el país. El gobierno Nacionalista Revolucionario 

de las Fuerzas Armadas (general Velasco Alvarado) tuvo entre 

sus planes reivindicar lo social, pero se percibirían enormes li-

mitaciones en la estrategia económica. El fracaso de este mo-

delo se verifica en 1975 con una economía en profunda crisis, no 

solamente en el plano económico, sino también en los aspectos 

políticos e institucionales.

En 1979, la pobreza en el Perú afectaba al 46 % de la pobla-

ción. En términos absolutos el número de pobres aumentó duran-

te la década de los setenta. Algunas cifras disponibles de 1979 

mostraban lo siguiente: pobreza en la zona urbana, 35 %; en la 

zona rural, 65 %; indigencia en zona urbana, 12 %; en zona rural, 

37 %. La inversión en el sector educación constituía el 4,7 % del 

PBI en 1975, y el 2,3 % en 1979; en salud 1,7 % en 1975 y 3,0 % 

en 1979 (8).

En cuanto a la atención de la problemática de salud se re-

gistra la creación de un mayor número de clínicas privadas a 

nivel nacional; a su vez, los consorcios de empresas privadas 

proyectaron la formación de profesionales y técnicos de salud a 

nivel de institutos, universidades privadas y del Ministerio de Sa-

lud que, por Resolución Suprema aprueba la nomenclatura única 

de formación de auxiliares de enfermería en seis meses con re-

quisito mínimo de instrucción primaria, y que posteriormente en 

1964 fue con tercer año de secundaria. Esta situación respondía 

al modelo de desarrollo económico del gobierno en el periodo 

anterior que promovía la industria hospitalaria y que, entre 1940 

y 1960, sustentaba un crecimiento vertiginoso. Elevados porcen-

tajes de inversión en salud se orientaban a los servicios curati-

vos en los hospitales y en la especialización clínica del personal 

médico y de enfermería. 

En este periodo predominaba la atención médica recuperati-

va sobre la práctica preventiva. Este enfoque se mantiene hasta 

el presente. Sin embargo, haciendo eco de los acuerdos de los 

ministerios de salud del continente americano, dentro de estos 

del Perú, se oficializó el Plan Decenal de Salud para las Américas 

(1972-1981). En 1977, la Octava Asamblea de la OMS, aprueba 

una Resolución en la cual se establece como meta de los gobier-

nos y de la OMS “Salud para todos en el año 2000”, siendo la 

“atención primaria” la estrategia clave para alcanzar esa meta.

En el siglo XX se crea el mayor número de escuelas de en-

fermería, algunas afiliadas a las clínicas privadas y hospitales y 

otras a las universidades de la capital, Lima, y en el interior del 

país. Un hecho importante es lo referente a la creación y el reco-

nocimiento de la enfermería universitaria en 1964 como resultado 

del convenio entre la Universidad Nacional Mayor de San Marcos 

(UNMSM), el Ministerio de Salud y la OPS con el fin de elevar la 

formación de enfermería a nivel universitario. Este hecho impul-

só el desarrollo de la educación en los servicios de enfermería a 

través de programas complementarios y la creación de faculta-

des y escuelas de enfermería a nivel universitario; lo anterior es 

antecedido por la creación en 1958 de la Escuela de Enfermería 

de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga en Aya-

cucho, departamento del interior del país. Además, se iniciaron 

los programas de posgraduación con la creación del Instituto de 

Posgrado en 1958, en el Ministerio de Salud Pública, que ofrecería 

cursos básicos de educación y administración en enfermería (9).

La realidad mostraba el interés del Estado por enfrentar, aun-

que muy superficialmente, los graves problemas sociales sobre 

todo de salud y educación, como consecuencia de la implantación 

del modelo capitalista industrial, al igual que en otros países de 

América Latina. En esta realidad, la historia registra que los pro-

blemas de salud se acrecentaron y necesitaron de ser atendidos, 

sobre todo, los del campo de la salud del trabajador para recu-

perar la mano de obra explotada. Esta situación es determinante 

para el desarrollo de la industria hospitalaria, así, entre 1940 y 

1960 se dio un vertiginoso crecimiento de escuelas de enfermería 

en la capital del país, y de facultades de medicina, estableciéndose 

la hegemonía de la atención médica hospitalaria. Otros eventos 

sucederían en este periodo relacionados con la organización de 

los profesionales de la salud y la educación a nivel de asociacio-

nes y sindicatos, y en Enfermería con la creación del Colegio de 

Enfermeros del Perú como entidad encargada del desarrollo de la 

profesión. Es necesario resaltar que si bien esas organizaciones 

fueron reconocidas socialmente, no tuvieron influencia en las de-

cisiones del trabajo, y la formación de estos profesionales en los 

establecimientos de salud y escuelas permaneció centralizada; 

dichas organizaciones solamente cumplieron funciones de defen-

sa de sus intereses. 



268

AÑO 14 - VOL. 14 Nº 2 - CHÍA, COLOMBIA - JUNIO 2014

AQUICHAN - ISSN 1657-5997

La realidad es que en el año 1977 las condiciones sociales en 

el país determinaron constantes protestas de los trabajadores de 

la salud, la educación, la minería, los transportes, etc., que culmi-

naron en jornadas de huelgas nacionales que obligaron al gobierno 

militar a retirarse del poder. La burguesía se aferró al control 

estatal y sustituyó a los militares por los civiles en una aparente 

renovación política. El hecho histórico más sanguinario habría de 

acontecer en este periodo con el surgimiento del terrorismo en 

el sur del país, donde se concentraba la pobreza, como Ayacu-

cho, y en la ciudad de Huamanga, en el centro académico de la 

Universidad Nacional de Huamanga.

Se percibe en este periodo la poca o nula atención del Estado 

por la problemática de salud, ya que eran las empresas privadas 

las más interesadas en crear el mayor número de instituciones 

formadoras de profesionales de salud en la capital del país para 

la atención centralizada en los hospitales. En esta época, los pue-

blos del interior del país, dentro de este Cajamarca, hicieron mu-

chas movilizaciones, huelgas de hambre, entre otras para llamar 

la atención del Estado en cuanto a la problemática de salud y de 

educación, entre otras. En el año 1967 se creó la primera Escuela 

de Enfermería en el departamento de Cajamarca, para atención de 

los pacientes que acudían al único Hospital Belén de la Región, en 

la versión de una enfermera entrevistada.

El perfil epidemiológico del país registraba, en la década de 

los noventa, enfermedades asociadas a la pobreza como desnu-

trición crónica, tuberculosis, enfermedades infectocontagiosas, 

respiratorias, muertes maternas y de niños, cólera, entre otras, 

además de las enfermedades crónico-degenerativas. Mientras 

que la inversión gubernamental en este sector de un año a otro se 

reducía: entre 1987 y 1988 se redujo en 75 %. En 1991, el gasto en 

salud representó solamente 0,31 % del PIB, restricción que afectó 

el desarrollo de los diversos programas del área y el adecuado 

equipamento de los establecimientos públicos de salud (10).

Las determinantes de esta situación se encuentran articula-

das al hecho de que, a través de su historia, el Perú ha pasado 

por diversos momentos de crisis sociales, económicas y públicas 

como consecuencia de los vicios estructurales en los modelos 

de desarrollo practicados en el país. La crisis de los años, ini-

ciada aproximadamente en 1975 y agudizada en la década de los 

noventa, es considerada como la más grave de toda su historia. 

Esto como consecuencia de la dependencia económica y del papel 

subalterno y periférico que ocupa el país en el sistema capitalista 

mundial. Esta situación viene generando una aguda recesión eco-

nómica que hace que el aparato productivo se vea estancado y sin 

perspectivas a medio plazo. Esto es válido tanto para los hombres 

como para las mujeres, aunque son ellas las que llevan siempre 

la peor parte (11). 

Existen evidencias empíricas que muestran la persistente 

desigualdad entre la población económicamente activa masculi-

na y femenina, incluso en el interior de las ocupaciones o en el 

ejercicio profesional. En la enfermería, por ejemplo, en tanto las 

mujeres aumentaban en número por la mayor creación de escue-

las y facultades de enfermería a nivel nacional, se registraban 

altas tasas de desempleo y subempleo —hechos muy discutidos 

en los eventos organizados por el Colegio de Enfermeros—; sin 

embargo, no se mostraba abiertamente como una necesidad el 

tratamiento de esta problemática que precisaba ser enfrentada 

y solucionada a nivel de las instituciones empleadoras como el 

Ministerio de Salud (Minsa).

Según Ingianna (12), las largas jornadas de trabajo de algu-

nas mujeres del sector salud absorbían de 10 a 12 horas diarias 

en tareas que demandaban un gran desgaste de energía y es-

fuerzo físico, tanto por el tipo de trabajo como por la concentra-

ción que requiere la dedicación exclusiva al cuidado de personas 

enfermas, como es el caso de los profesionales de enfermería. 

Además de esto, el trabajo doméstico no es considerado como ge-

nerador de valores de uso (bienes y servicios), aunque signifique 

la reproducción de la fuerza de trabajo.

No obstante la situación descrita, la disponibilidad global de 

recursos humanos en el área de salud creció significativamente 

en esta época. El número de médicos pasó de 5.325 a 19.635, 

de 1964 a 1986. En 1990 eran 23 mil. El personal de enfermería 

también se cuadriplicó, entre 1964 y 1986, de 3.163 a 14.709, y en 

1996 se registraban 28.000 profesionales. Estos se encuentran 

concentrados en la capital y en las grandes ciudades del país. 

En Lima, por ejemplo, permanecían 73 % de los médicos y 55 % 

de las enfermeras, lo que contabiliza un médico para cada 440 

habitantes, mientras que en el resto del país la media era  de un 

médico para 2.500 habitantes (13).

En el sector salud, la tendencia en las políticas de expansión 

de los servicios determinó el aumento de las instituciones de sa-

lud y, consecuentemente, de aquellas formadoras del personal, 


1   2   3   4


©historiapt.info 2019
enviar mensagem

    Página principal