Esta colección didáctica se dirige a jóvenes brasileños, estudiantes de nivel


a.  ¿Qué le pasó al carruaje de la cenicienta  después de las doce? b



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Espanhol Sintesis - 3º AÑO
Química orgânica
a. 
¿Qué le pasó al carruaje de la cenicienta 
después de las doce?
b. 
¿Qué le pasó a caperucita cuando vio al 
lobo con otra chica en el bosque?
c. 
¿Qué hizo la imaginación de don Quijote 
con los molinos de viento?
d. 
¿Qué le pasó a la madrastra de 
Blancanieves después que el espejo 
mágico le dijo que la chica era mucho más 
guapa que ella?
Ilustraciones: © Galvão/Archivo de la editora
5.
observa los dibujos y contesta a las preguntas:
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capítulo 8
6.
observa las siguientes situaciones y relaciónalas con las frases que 
están a continuación: 
 
eso me convierte en un enemigo mortal por un buen rato.
 
me vuelve irracional.
 
me trastorna.
 
me pone furioso.
a. 
Vas a una peluquería y te hacen un 
desastre.
c. 
tu pareja te cita en una esquina. llegas 
puntualmente, pero ella no está.
b. 
tienes un compromiso importantísimo y el 
despertador no toca.
d. 
recibes una reprensión injusta del 
profesor delante de tus compañeros.
Ilustraciones: © Galvão/Archivo de la editora
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¿Se tranSformó en príncipe el Sapo?
© Flavio Morais/Archivo de la editora
1.
lee la fábula:
El camaleón que finalmente no sabía de qué color 
ponerse
En un país remoto, en plena Selva, se presentó hace muchos años un tiempo 
malo en que el Camaleón, a quien le había dado por la política, entró en un 
estado total de desconcierto, pues los otros animales, asesorados por la Zorra, se 
habían enterado de sus artimañas y empezaron a contrarrestarlas llevando día y 
noche en los bolsillos juegos de diversos vidrios de colores para combatir su 
ambigüedad e hipocresía, de manera que, cuando él estaba morado y por 
cualquier circunstancia del momento necesitaba volverse, digamos, azul, sacaban 
rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían, y para ellos continuaba 
siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul; y 
cuando estaba rojo y por motivaciones especiales se volvía anaranjado, usaban el 
cristal correspondiente y lo seguían viendo tal cual.
Esto sólo en cuanto a los colores primarios, pues el método se generalizó 
tanto que con el tiempo no había ya quien no llevara consigo un equipo completo 
de cristales para aquellos casos en que el mañoso se tornaba simplemente 
grisáceo, o verdiazul, o de cualquier color más o menos indefinido, para dar el 
cual eran necesarias tres, cuatro o cinco superposiciones de cristales.
Pero lo bueno fue que el Camaleón, considerando que todos eran de su 
condición, adoptó también el sistema.
Entonces era cosa de verlos a todos en las calles sacando y alternando 
cristales a medida que cambiaban de colores, según el clima político o las 
opiniones políticas prevalecientes ese día de la semana o a esa hora del día o de 
la noche.
Como es fácil comprender, esto se convirtió en una especie de peligrosa 
confusión de las lenguas; pero pronto los más listos se dieron cuenta de que 
aquello sería la ruina general si no se reglamentaba de alguna manera, a menos 
de que todos estuvieran dispuestos a ser cegados y perdidos definitivamente por 
los dioses, y restablecieron el orden.
Además de lo estatuido por el Reglamento que se redactó con ese fin, el 
derecho consuetudinario fijó por partes reglas de refinada urbanidad, según las 
cuales, si alguno carecía de un vidrio de determinado color urgente para 
disfrazarse o para descubrir el verdadero color de alguien, podía recurrir 
inclusive a sus propios enemigos para que se lo prestaran, de acuerdo con su 
necesidad del momento, como sucedía en las naciones más civilizadas.
Sólo el León que por entonces era el Presidente de la Selva se reía de 
unos y de otros, aunque a veces socarronamente jugaba también un poco lo 
suyo, por divertirse.
De esa época viene el dicho de que todo Camaleón es según el color del 
cristal con que se mira.
Augusto Monterroso. La oveja negra y demás fábulas. Buenos Aires: Periolibros, 1993.

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